David Bowie y Telling Lies: 30 años del primer sencillo descargable de la historia

El 11 de septiembre de 1996, a las 10 de la noche hora del Este, pasó algo que nadie había hecho antes: una disquera grande puso una canción nueva a disposición del público únicamente a través de internet. Sin estrenarla en tiendas. Sin mandarla a la radio. Sin CD esperando en la bodega. La canción era «Telling Lies» de David Bowie y el sitio era davidbowie.com. Treinta años después, ese movimiento sigue siendo el punto de partida de casi todo lo que hoy damos por sentado: lanzamientos digitales, streaming, álbumes que aparecen en la red antes que en el anaquel. Y, como casi todo lo que hizo Bowie, ocurrió antes de que el resto del mundo entendiera qué estaba viendo.

En 1996 nadie hablaba de mp3, de Napster ni de iPods. La conexión promedio era un módem de 28.8 kbps y bajar una canción podía tomar más de media hora. En ese contexto, que un artista de la talla de Bowie soltara un sencillo exclusivamente en la web fue una apuesta que la propia industria miró con desconfianza —y que el tiempo terminó dándole la razón.

El anuncio: 26 de agosto de 1996

El 26 de agosto de 1996, DavidBowie.com publicó un comunicado que hoy suena a profecía: «En un movimiento sin precedentes, DAVID BOWIE y Virgin Records lanzarán su recién grabada canción Telling Lies exclusivamente por internet, a través del sitio web oficial de David Bowie, a partir del miércoles 11 de septiembre a las 10 PM (hora del Este)».

El texto era explícito en lo que no iba a pasar: la canción no estaría «disponible en ninguna tienda ni se distribuiría a ninguna estación de radio». Los fans podrían acceder a ella desde el sitio oficial mediante streaming con RealAudio de Progressive Networks, con Shockwave de Macromedia, o descargando un archivo estéreo con calidad de CD.

Para lanzarlo, Bowie montó algo igual de insólito para la época: una ciberconferencia en el Convention Center de CompuServe y en la web, en la que él respondería preguntas junto a dos impostores. La idea de fondo era sencilla y muy Bowie: uno de los tres decía la verdad; los otros dos mentían. El público votaría cuál de los tres «David Bowie» era el real.

Mi primer encuentro de trabajo con internet fue al inicio de la gira de «Outside», en Boston. Produjo una gran respuesta, así que no puedo estar más contento de llevar todo esto a otro nivel y lanzar una canción en la web.

David Bowie, comunicado del 26 de agosto de 1996

Del lado de la disquera, Nancy Berry, entonces vicepresidenta ejecutiva de Virgin Records Worldwide, lo justificó así: «Es natural que nuestro primer lanzamiento por internet venga de un artista tan vanguardista e influyente como David Bowie». En una entrevista posterior con Billboard, Bowie sería honesto sobre el origen de la idea: «La génesis de la idea vino de Virgin Records. Están muy metidos en internet y querían hacer esto».

¿Qué es «Telling Lies»? La canción que unió el rock con el drum and bass

«Telling Lies» no era un experimento tecnológico con música de relleno. Era una buena canción, y eso es lo que hace que la historia funcione. Bowie la había empezado a escribir solo en Montreux, Suiza, en el hueco entre la gira de Outside y los festivales de verano de 1996, y la terminó en Nueva York con su banda de entonces.

El resultado fue un híbrido de rock agresivo y drum and bass, con una base oscura y profunda, arreglos de batería con flanger y una voz distorsionada que flota por encima como un fantasma. Bowie lo describió con precisión: «Cambiábamos el arreglo todo el tiempo y probábamos ideas nuevas sobre él. Para cuando la terminamos, encontramos que la forma en que estructuramos este tipo de música funcionaba bien y se integraba con lo que hacemos, que fundamentalmente era hibridar un sonido de rock muy agresivo con drum and bass».

El interés de Bowie por el drum and bass venía de 1993, cuando un amigo le mandó un casete con lo que él llamaba «los chicos caribeños originales de Londres». Ese entusiasmo se refinaría después en todo el disco Earthling, pero «Telling Lies» fue la primera señal.

En el estudio participaron nombres clave de esa etapa: Reeves Gabrels (guitarras, programación), Mark Plati (sintetizadores, programación, ingeniería), Mike Garson (teclados), Gail Ann Dorsey (bajo y voz) y Zachary Alford (batería). La producción fue del propio Bowie junto a Gabrels y Plati.

Tres versiones, tres semanas, tres descargas

El lanzamiento no fue un solo archivo. Bowie escalonó el contenido durante tres semanas, con una mezcla distinta cada miércoles:

  • 11 de septiembre de 1996: la mezcla Paradox Mix de A Guy Called Gerald.
  • 18 de septiembre de 1996: el Feelgood jungle mix de David Bowie y Mark Plati.
  • 25 de septiembre de 1996: la mezcla de Adam F.

Todas estaban disponibles en el nuevo reproductor RealAudio 3.0 de Progressive Networks, en Shockwave Audio y como archivo descargable estéreo de calidad CD. Con el tiempo, esas mezclas también aparecerían en soportes físicos: como bonus track en la edición japonesa de Earthling, en el lanzamiento británico limitado del sencillo «Little Wonder» (enero de 1997), en el vinilo de 12″ de «Dead Man Walking» (abril de 1997) y en el disco extra de la Digibook Expanded Edition de Earthling en 2004.

Tres Bowies en una sala de chat: el juego de las mentiras

Para el lanzamiento del 11 de septiembre, Bowie apareció desde una locación secreta en Nueva York con dos cómplices: el guitarrista Reeves Gabrels y Patrick Briggs, frontman de Psychotica, la banda influida por Bowie que había tocado en el escenario principal del Lollapalooza de 1996.

Los tres «Bowies» estaban disfrazados y en silueta, y respondían preguntas de los fans por igual. La conferencia se transmitió simultáneamente desde el Convention Center de CompuServe y en la World Wide Web, y quienes querían algo más que texto podían descargar el software CU-SeeMe para ver el evento en color —teleconferencia por internet, funcionando incluso a 28.8 kbps, algo notable para la época—. La conferencia fue retomada por noticieros de televisión en varios países.

El momento cumbre fue una pregunta simple: «¿Qué traes ahora en la cartera?»

DAVID #1: «Como soy inglés, no tengo cartera. Solo traigo la llave de mi habitación».
DAVID #2: «American Express, tarjeta platino, tres condones y doscientos dólares».
DAVID #3: «Pasaporte, licencia de conducir y nada de dinero».

Transcripción de la ciberconferencia, 11 de septiembre de 1996

Y el remate: aunque el Bowie real —el número 1— respondió con la verdad en cada ocasión, los fans lo colocaron último en su votación, detrás de Briggs (primero) y Gabrels (segundo). El propio Bowie lo tomó con humor y lo convirtió en una reflexión sobre la fama: «Estaba respondiendo con toda la honestidad que era necesaria o apropiada. Supongo que una figura pública es cualquiera que uno quiera inventarse. Obviamente no soy la figura que la gente cree que soy. Así que fue un poco gratificante».

También hubo espacio para las respuestas memorables. Cuando un fan le preguntó por su «longevidad en un negocio que quema el talento tan rápido», Bowie contestó: «Mucha fuerza de voluntad y un buen par de calcetines». Y sobre los shows de ballroom que había programado esos fines de semana, explicó: «Porque todos quedan a distancia manejable desde Nueva York, así que podemos regresar y meternos al estudio».

Los números: 5,000 descargas en horas y un servidor al límite

El propio Bowie resumió el espíritu del experimento esa noche: «A menudo me lanzo al fondo de una situación solo para ver qué pasa». Y vaya que pasó.

Según el comunicado de prensa del 18 de septiembre de 1996, hubo 5,000 descargas en las primeras horas del lanzamiento y más de 46,000 en los primeros cuatro días —más de 10,000 por día—, con el servidor del sitio corriendo a más de 300,000 visitas diarias durante la semana previa. Es decir: no fue un experimento de laboratorio, fue un volumen real.

Las cifras, eso sí, varían según la fuente. Jon Diamond, de N2K —la empresa que operaba el sitio—, declaró al New York Times que 150,000 personas habían descargado la canción en los dos primeros días, y que al final de la semana la cifra llegaba a 450,000. Los comunicados de prensa, en cambio, hablaban de «más de 300,000 descargas» del lanzamiento original. Lo que ninguna fuente discute es lo importante: para 1996, esos números eran enormes, y el sitio no siempre aguantó. Hubo fans que reportaron errores de servidor y descargas que se cortaban a medio camino.

El problema técnico era la mitad de la historia. MP3 todavía no era el formato estándar de la música en línea, así que los fans tenían varias opciones, todas incómodas: hacer streaming con calidad baja para evitar el buffering, o bajar un archivo mpeg —algunos reportaron versiones de 5 MB, 3.8 MB y 1.3 MB—. La opción de mayor calidad era un archivo de 16 bits con calidad de CD de Liquid Audio: un ZIP de 9.7 MB que, con un módem de 28.8 kbps, tardaba al menos 45 minutos en bajar. Y luego había que instalar el reproductor de Liquid Audio para poder escucharlo. Un fan resumió la experiencia en el grupo de noticias alt.fan.david-bowie: «Quizá el sitio está demasiado ocupado o algo así, pero lo único que he recibido son errores del servidor».

De la red al vinilo: el lanzamiento comercial

«Telling Lies» nunca fue un sencillo «solo de internet», aunque así se vendió al principio. Tras la exclusividad digital, el tema salió comercialmente el 4 de noviembre de 1996, tres meses antes de que apareciera el álbum. En el Reino Unido lo hizo con RCA en vinilo y CD, mientras que BMG Entertainment International lo distribuyó en el resto de los territorios.

En las listas no fue un éxito masivo, y eso también cuenta la historia: alcanzó el puesto 76 en la lista británica de sencillos, el 35 en la lista de dance del Reino Unido y el 79 en Escocia. Era una canción extraña, con breakbeats y voz procesada, que no encajaba cómoda en la radio de 1996. Billboard la describió como «el venerable artista ubicado dentro de un vigoroso entorno de jungle creado por un tipo llamado Gerald», mientras que Music Week advirtió que haría que sus fans de los setenta «miraran de reojo».

La canción quedó incluida en Earthling, el vigésimo primer álbum de estudio de Bowie, publicado en febrero de 1997. En los conciertos de finales de 1996, mucha gente del público no reconocía el tema cuando sonaba en vivo, precisamente porque solo había circulado por la red: una prueba involuntaria de que el experimento había funcionado.

El legado: Bowie, profeta de la música como servicio

«Telling Lies» fue solo el arranque. En 1998 Bowie lanzó BowieNet, su propio proveedor de servicios de internet, y en 1999 hizo algo aún más radical para la industria: Hours… se convirtió en el primer álbum de un artista de primer nivel en una disquera grande en salir como descarga antes de llegar a las tiendas. Rolling Stone lo llamó «golpe cibernético», y los minoristas británicos amenazaron con represalias. En Países Bajos, la cadena Free Record Shop incluso dijo que sacaría sus discos de las estanterías.

Pero el momento que mejor retrata a Bowie como visionario llegó ese mismo año, en una entrevista con Jeremy Paxman para BBC Newsnight. Paxman sugirió, con su tono escéptico habitual, que internet era «solo una herramienta». Bowie lo corrigió al instante:

Creo que el potencial de lo que internet le va a hacer a la sociedad, tanto bueno como malo, es inimaginable. Creo que estamos justo en la cúspide de algo estimulante y aterrador. […] No, no es [una herramienta]: ¡es una forma de vida alienígena!

David Bowie, BBC Newsnight, 1999

Y en 2002, en entrevista con el New York Times, remató con la frase que hoy se cita cada vez que alguien quiere explicar el streaming: «La música en sí va a volverse algo como el agua corriente o la electricidad. Así que aprovecha estos últimos años, porque nada de esto va a volver a pasar».

Por qué importa 30 años después

Visto en retrospectiva, «Telling Lies» no fue un truco de mercadotecnia ni una curiosidad de la era del módem: fue el primer ensayo real de la industria discográfica ante la pregunta que todavía la persigue. ¿Qué pasa cuando la música deja de ser un objeto y se vuelve un archivo que viaja por la red? Bowie fue el primero en contestarla con un lanzamiento, y no con un discurso.

También vale la pena recordar que el experimento tuvo detractores. Hubo quien lo vio como una amenaza a las tiendas, a las disqueras y a las reglas no escritas del negocio. Bowie, en cambio, lo veía como un terreno donde cabía lo que las disqueras consideraban «demasiado esotérico, demasiado raro o demasiado vanguardista». Dicho de otro modo: internet no era solo un canal de distribución, era una forma de saltarse el filtro.

Treinta años más tarde, cualquier artista independiente sube su música a la red sin pensarlo dos veces, y un lanzamiento que no está disponible para streaming el día de estreno es una rareza. Ese mundo —el de las descargas, el de YouTube, el de Spotify— empezó con un módem, un sitio oficial y un artista que se tiró al fondo de la piscina solo para ver qué pasaba.

Y de paso, con dos impostores y una pregunta sobre una cartera. Como diría el propio Bowie esa noche de septiembre de 1996: mentiras, nomás eso.

Referencias

  • David Bowie (sitio oficial) — «David Bowie To Release Recently Recorded Song Telling Lies Only Via The Internet September 11 On Www.davidbowie.com», 26 de agosto de 1996: davidbowie.com
  • David Bowie (sitio oficial) — «David Bowie’s Debut Internet-only Release, Telling Lies, Takes The Web By Storm», 18 de septiembre de 1996: davidbowie.com
  • Wikipedia — «Telling Lies (song)»: en.wikipedia.org
  • Wikipedia — «Earthling (David Bowie album)»: en.wikipedia.org
  • Cybercultural — «Telling Lies: Bowie and Online Music Distribution in 1996» (Richard MacManus): cybercultural.com
  • The Guardian — «’The internet is an alien life form’: how David Bowie created a market for digital music», 5 de marzo de 2024: theguardian.com
  • The Bowie Bible — «Telling Lies»: bowiebible.com
  • BBC News — «Bowie talks to Paxman about music, drugs and the internet» (1999): bbc.com
  • Business Insider — «David Bowie on Future of Music» (entrevista de 2002 para The New York Times): businessinsider.com

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